Técnicas quirúrgicas

blog

Cirugía de hipófisis: mínima invasividad mediante abordaje endonasal

tratamiento adenomas hipofisarios

La hipófisis es una glándula del tamaño de un guisante situada en la base del cráneo, justo detrás de la nariz, que actúa como el centro de mando del sistema endocrino. A pesar de su reducido tamaño, regula funciones tan diversas como el crecimiento, la producción de hormonas tiroideas, la función suprarrenal o la producción de leche materna. Cuando en esta glándula se desarrolla un tumor, habitualmente benigno, hablamos de un adenoma hipofisario, una de las patologías que con mayor frecuencia se atienden en el Instituto Arráez.

Aunque la palabra tumor suele generar preocupación, la mayoría de los adenomas hipofisarios son de naturaleza benigna y de crecimiento lento. Sin embargo, su proximidad a estructuras tan delicadas como el nervio óptico o los grandes vasos cerebrales, sumada a su capacidad de alterar el equilibrio hormonal del organismo, hace que su abordaje deba realizarse con extrema precisión.

Se trata, además, de una patología relativamente frecuente. Diversos estudios de autopsia y de imagen realizada por otros motivos sugieren que un porcentaje significativo de la población presenta pequeños adenomas hipofisarios sin llegar a desarrollar síntomas a lo largo de su vida. Esta circunstancia explica por qué muchos de estos tumores se descubren de forma incidental, al realizarse una prueba de imagen por una causa completamente distinta, y por qué no todos ellos requieren un tratamiento activo inmediato.

¿Qué son los adenomas hipofisarios y cómo afectan al sistema endocrino?

Los adenomas hipofisarios se clasifican, en función de su comportamiento, en funcionantes y no funcionantes. Los primeros producen un exceso de determinadas hormonas, lo que puede provocar cuadros clínicos como la acromegalia, el síndrome de Cushing o la hiperprolactinemia, con síntomas que van desde alteraciones menstruales hasta cambios en los rasgos faciales o en el tamaño de manos y pies. Los adenomas no funcionantes, por su parte, no alteran la producción hormonal de forma directa, pero pueden crecer hasta comprimir estructuras vecinas, provocando alteraciones visuales, cefaleas persistentes o un déficit progresivo de otras hormonas hipofisarias.

El diagnóstico se apoya en pruebas de imagen de alta resolución, principalmente la resonancia magnética, junto con un estudio hormonal completo que permite determinar si el adenoma es funcionante y qué eje hormonal se encuentra afectado. Esta valoración conjunta, endocrinológica y neuroquirúrgica, resulta fundamental para diseñar un plan de tratamiento adaptado a cada paciente, ya que no todos los adenomas requieren cirugía de forma inmediata.

Ventajas de la cirugía endoscópica transesfenoidal en la base del cráneo

Cuando la cirugía está indicada, el abordaje de referencia para la mayoría de los adenomas hipofisarios es la técnica endoscópica transesfenoidal, que permite acceder a la glándula a través de las fosas nasales, sin necesidad de realizar ninguna incisión externa ni craneotomía. Mediante un endoscopio de alta definición, el cirujano avanza a través del seno esfenoidal hasta alcanzar la silla turca, la estructura ósea que aloja la hipófisis, y desde ahí procede a la resección del tumor con una visión ampliada y directa.

Esta vía de acceso, hoy consolidada gracias al desarrollo de la cirugía de la base del cráneo, ofrece ventajas notables frente a los abordajes craneales tradicionales. Al no requerir apertura del cráneo ni manipulación del tejido cerebral, el postoperatorio suele ser considerablemente más leve, con estancias hospitalarias más cortas y una recuperación funcional más rápida. Además, la ausencia de cicatrices visibles constituye un beneficio adicional que los pacientes valoran especialmente.

La precisión del endoscopio permite también preservar con mayor facilidad la función de la glándula hipofisaria sana que rodea al tumor, un aspecto crítico para evitar que el paciente desarrolle, tras la intervención, un déficit hormonal que antes no presentaba. En los casos en los que el adenoma invade estructuras vecinas o presenta características de mayor complejidad, el equipo puede valorar el empleo complementario de radiocirugía CyberKnife sobre el resto tumoral, evitando así una segunda intervención quirúrgica.

Seguimiento multidisciplinar tras la intervención

La cirugía no constituye el final del proceso, sino una etapa dentro de un seguimiento que debe mantenerse en el tiempo. Tras la intervención, el paciente es evaluado de forma conjunta por el equipo de neurocirugía y por el servicio de endocrinología, con el fin de comprobar la normalización de los niveles hormonales y detectar precozmente cualquier posible recidiva. En muchos casos, este seguimiento incluye pruebas de imagen periódicas y analíticas hormonales de control durante varios años.

Esta visión integral del paciente, que combina la experiencia quirúrgica con el apoyo de otras especialidades médicas, es uno de los pilares sobre los que el Instituto Arráez sustenta su actividad asistencial. La colaboración estrecha entre neurocirujanos, endocrinólogos y oftalmólogos permite anticipar complicaciones y ajustar el tratamiento a la evolución particular de cada persona, algo especialmente relevante en patologías crónicas como los adenomas hipofisarios de mayor tamaño.

Asimismo, la evaluación oftalmológica adquiere especial relevancia en aquellos adenomas que, antes de la cirugía, habían comprimido el nervio óptico. El control periódico del campo visual permite comprobar la recuperación progresiva de la visión y confirmar que la descompresión realizada durante la intervención ha sido efectiva. En la mayoría de los casos, esta mejoría se manifiesta de forma progresiva durante los meses posteriores a la cirugía.

El doctor Miguel Ángel Arráez Sánchez cuenta con una dilatada experiencia en el tratamiento quirúrgico de la patología hipofisaria y de la base del cráneo, habiendo sido pionero en la introducción de técnicas endoscópicas avanzadas en este campo. Esta experiencia, unida a la incorporación constante de nuevas tecnologías, permite ofrecer a cada paciente un abordaje individualizado, minimizando riesgos y optimizando los resultados funcionales a largo plazo.

Si a usted se le ha diagnosticado un adenoma hipofisario, o presenta síntomas que pudieran estar relacionados con esta patología, es recomendable acudir a una valoración especializada que permita determinar el tratamiento más adecuado para su caso concreto. Si requiere tratamiento para un tumor de hipófisis, confíe en la experiencia en cirugía endoscópica del Instituto Arráez.

Solicita tu cita o contacta con nosotros.

Estaremos encantados de resolver cualquier duda o comentario que desees trasladarnos.